El único blog que admite de antemano que está de güeva.

Ahora patrocinado por Jarabe El Chorrito, "¡Es bueno el cabrón!"

viernes, 1 de enero de 2010

16 propósitos de Dieter para el año 2010


Mis propósitos de año nuevo son:

1) Bajar de peso.
2) Terminar de escribir mi libro.
3) Decirles a mis amigos lo mucho que me importan y prometerles que nunca voy a abandonarlos.
4) Reemplazar a todos mis amigos.
5) Viajar a la tierra de Oz para pedirle un corazón al Mago.
6) Colmar los suburbios de asesinatos y violaciones.
7) Inculpar a alguien de un crimen que no ha cometido.
8) Inventar algo que nadie necesite y todos quieran comprar.
9) Iniciar una epidemia mortal.
10) Convertir mi epidemia en una pandemia.
11) Volver mala a una persona buena.
12) Volver loca a una persona cuerda, de preferencia que sea una diferente a la que volví mala.
13) Comprar un esclavo.
14) Destruir Francia.
15) Iniciar una Guerra Mundial y no participar en ella.
16) Conquistar el mundo.

Será un año genial.

Feliz 2010, zoquetes. Los amo.

lunes, 2 de noviembre de 2009

De los asesinos horribemente lentos con armas extremadamente ineficientes

Acabo de encontrar este video. Está cagadísimo. Es un trailer falso de una película falsa (o al menos eso espero) que trata sobre un asesino inmortal que usa una cuchara como arma y quiere matar a un pobre güey que iba pasando por la calle. Lo gracioso es que, para matar a una persona con una cuchara, se necesita mucho tiempo. MUCHO TIEMPO. He aquí el video:

martes, 27 de octubre de 2009

De lo chingonamente bueno que puede llegar a ser el ocio

Hace mucho tiempo que mi amigo Bruno me enseñó este video, y hoy, como tres o cuatro años después, sigo riéndome igual de cabronamente que la primera vez que lo vi. Yo sé que les pasará lo mismo. Disfrutad.

He aquí la primera parte:



Y aquí la segunda parte:

martes, 13 de octubre de 2009

Disculpas


Bueno, bueno, bueno; ya sé que están ansiosos de mentarme la madre por no haber escrito una entrada en mucho tiempo, pero les aseguro que tengo una maravillosa razón para no haberlo hecho: estoy escribiendo mi primera novela.
Por razones de seguridad y para no echarles a perder la sorpresa que traerá consigo mi modesta novelita, no puedo decirles de qué trata ni nada de eso. Solamente puedo advertirles que estará chingona y bien hecha. Ya saben; después de todo, traerá mi sello de calidad.
Me despido por ahora, pero les aseguro que pondré más atención al blog mientras escribo mi obra.
Saludos a los chicos y besos a las chicas.

sábado, 12 de septiembre de 2009

De las cosas cagadas que ocurren en la vida


Estábamos Cuauhtémoc y yo en el examen profesional de una amiga, esperando a que los sinodales deliberaran si aprobaba o no. En ese momento, vimos a una hermosa chica entre los asistentes , una que nos gusta a mucho porque en verdad es una mujer muy hermosa. Lo mejor es que tiene una hermana gemela que no desmerece en belleza frente a la otra. Le dije a Temo:
—No mames, Cuauhtémoc, mira: ahí está la chaparrita esa que nos gusta.
Entonces, él volteó a ver y dijo:
—Ah, sí... Y mira, ahí está su hermana gemela.
—Ay, no mames; es cierto. ¡Qué chido!
En ese momento, los sinodales proclamaron que nuestra amiga había aprobado el examen y con honores.
Todo mundo se puso a gritar de felicidad.
Mi amigo y yo seguíamos en nuestros propios pedos. Dijo Cuauhtémoc acerca de las gemelas:
—¿Te imaginas estar en la cama con las dos?
Entonces los dos nos ponemos rojitos y dibujamos unas grandes sonrisas en nuestros rostros, provocadas por los pensamientos cochinos que se dibujaron en nuestras mentes.
—¡Qué chido! —dijimos al unísono en voz alta.
Entonces, una señora frente a nosotros se levanta y nos dice dice:
—¡Ay, sí! ¡Qué emoción, verdad? —refiríendose a la titulción de nuestra amiga.
—¡Sí..., qué emoción! —secundamos nostros, con las cabezas llenas de pensamientos sucios.
No nos dimos cuenta de la confusión hasta que las gemelas se fueron, y dejaron nuestra líbido en paz.
Cagado.

viernes, 4 de septiembre de 2009

De lo que es no tener qué hacer

Estábamos Chava, Cuahtémoc y yo hablan de viejas y de puras pendejadas, cuando de repente, el Temo (o sea, Cuahtémoc) nos preguntó si nuestro amiguito tenía nombre.
—¿Cuál amiguito?
—Su amiguito. Ya saben, el cíclope chiquito.
—¿Uh?
—El del sweater de cuello de tortuga y el casquito.
—¿Uh?
—¡Que si su pene tiene nombre, par de pendejos!
—¡Aaaaaah!
Chava y yo nos quedamos viendo con cara de "¿qué pedo con esté güey?," pero luego nos entró la curiosidad que siempre trae consigo un día aburrido.
—No, ¿por qué? ¿El tuyo sí?
—Sí.
—¡No mames! ¿Cómo se llama?
—Moisés
—¿Por qué?
—Porque abre el mar y libera a mi pueblo.
—¡Duh!
Aquí hubo un silencio.
Entonces, yo:
—Pues que el mío sea Lalo —dije.
—¿Lalo?
—¡Lalonganiza!
Risas.
Luego, Chava:
—Que el mío sea Lázaro.
—¿Porque le dices "levántate y anda"?
—Simón.
Más risas.
Pero luego ya no pudimos seguir hablando de eso porque llegó una chica. Sólo entonces, nos sentimos sucios de haber hablado semejantes pendejadas.
Chale, lo que es no tener qué hacer.

domingo, 30 de agosto de 2009

De los días raros


El otro día fue uno muy raro: un chico gay me acosó, una chica loca andaba pregonando que soy su novio (lo cual no es cierto); el sombrero que había perdido hace como un año apareció mágicamente en mi cuarto; una hermosa mujer que nunca me hizo caso me lanzó unos ojitos y una sonrisita; y también, escuché a un gato pronunciar mi nombre. Lo raro es que no se trataba de mi gato, quien lo hace constantemente.
Como dije, un día raro.
El colmo fue cuando fui al baño de la facultad y vi a una chica en uno de los privados. Ah, chingá..., pensé, pero me pareció lógico porque a la hora que fui, los baños de las chicas están siempre cerrados. Entonces, una amiga mía entró al baño. Ah, chingá, chingá, chingá, pensé, y me salí para verificar que ese era el baño de los hombre. En efecto, así era. Las dos chicas, la del privado y mi amiga, salieron todas sonrientes y me saludaron. Todo eso me quitó las ganas de hacer lo mío, así que me lavé las manos y me salí de ahí.
Después, en la noche, mi amigo Cuahtémoc y yo fuimos a comer unos tacos de birria por Barranca del Muerto. Me pidio que después de eso lo acompañara al Sanborn's que está por ahí para comprarse una pipa y algo de tabaco. Fuimos y entonces recordé que yo tenía algo que hacer en el baño.
—Ahorita vengo, voy al baño.
—Cámara. Te espero. Voy a estar viendo las pipas.
—Simón.
Pues fui al baño y me metí al privado para concentrarme. Justo estaba yo logrando mi cometido cuando veo unas zapatillas blancas por la abertura del sanitario de al lado. Ah, chingá, volví a pensar. Entonces, vi otro par de pies, estos cubiertos con unos tenis. Ah, chingá, chingá, chingá, chingá, chingá... Y entonces, que las paredes se empiezan a mover al ritmo de una sinfonía de gemidos.
Pues me volvieron a quitar la inspiración. Me subí los pantalones y me fui.
Fui con mi cuate el Temo.
—¿Ya? —me preguntó.
—Ya.
—O.K. Ya nada más déjame decidir cuál pipa me compro.
—Cámara. Nomás no te tardes, porque quiero ir al baño.
—¿Uh? ¿No acabas de ir?
Y que le cuento y fue él quien tuvo que ir al baño, pero de tanta risa.